Algunos padres y madres de hijos adolescentes, muy preocupados, acuden asustados a consulta porque alegan que están perdiendo el control de su hijo o hija, ya que  les cuesta mucho hacerle caso a lo que les dicen.

Muchas de las veces es más bien el momento vital, de rebeldía, de una búsqueda de mayor autonomía  y de cuestionamiento de las normas, que por un lado entra dentro del pack adolescente, y es adecuado que se produzca.

(Esto no quita, por otro lado, que sea fundamental que los padres hagan de freno, que marquen bien las líneas de lo que el adolescente puede y no puede, porque él, aunque es un “ sabiondín”, todavía no sabe).

Pues bien, al hablar, los  padres se quedan más tranquilos, porque entienden que el kit de la cuestión no es tanto lo que les dicen a sus hijos, sino lo que les transmiten.

Les digo que piensen en lo que le  han ido transmitiendo, y sin duda, en la mayoría de los casos, aparece el amor y el afecto; aparece también la importancia de entender que no todo es inmediato y de aprender a esperar; aparece lo esencial de respetar y entender a los otros para lograr encajar en el mundo; aparece la necesidad de irse construyendo una identidad vocacional y luchar por ella.

VIDEO: PAPÁ, TE ESTOY MIRANDO (TAMBIÉN LOS ADOLESCENTES)

Otras veces sí detecto algún fallo en la comunicación con los hijos y con frecuencia es una incoherencia entre lo que se ha dicho y se ha transmitido.

Entonces es importante que los padres hagan algún movimiento para modificar esa relación para que sea más fructífera, menos frustrante y confusa.

Más fructífera y efectiva porque le va a llegar mucho más.

Menos frustrante porque no se trata de repetir las cosas mil veces para que luego ocurra lo de “le entra por un oído y le sale por el otro”

Menos confusa, porque ser coherente, actuar en vez de sermonear otra vez, facilita también la asunción de responsabilidades y clarifica al adolescente las consecuencias de sus actos.

La palabra es importantísima para que el ser humano se humanice (por eso es importante hablar mucho a los bebés) pero sin embargo, conviene tener claro que se educa con la respiración, con lo que uno es, con lo que uno hace, más que con lo que uno dice.